De restaurantes tradicionales a cocinas fantasma: ¿Por qué las marcas digitales crecen más rápido que los restaurantes tradicionales?
El mercado de los restaurantes está creciendo a un ritmo nunca antes visto. Los restaurantes tradicionales, después de ser la base de las actividades culinarias, se enfrentan a una nueva competencia: las salas para gatos. A diferencia de los restaurantes tradicionales, las salas para gatos funcionan sin una tienda física, centrándose únicamente en el envío a domicilio y las comidas online. Estas marcas digitales se están consolidando en todo el mundo, transformando la forma en que los clientes interactúan con la comida y la forma en que los restauradores construyen sus negocios.
El auge de las marcas digitales
Las marcas digitales, a veces llamadas salas fantasma, son restaurantes exclusivamente online. No cuentan con un comedor ni una tienda física; en cambio, alquiler cocina barcelona utilizan sistemas de entrega a domicilio y marketing digital para llegar a los clientes. Este tipo de producto minimiza muchos de los gastos asociados con los restaurantes tradicionales, como el personal de recepción, el mobiliario y el espacio. Esta reducción permite a los empleados probar opciones, atraer a nichos especializados y obtener mejores resultados que las empresas tradicionales.
La pandemia de COVID-19 aceleró la transición hacia las marcas digitales. Ante las restricciones en las comidas en el local y el aumento en la demanda de comida a domicilio, muchos restauradores tradicionales descubrieron que las salas para gatos eran una opción viable. Si bien las opciones de comida en el local se entregaban a domicilio, la posibilidad de comprar en línea mantuvo a los clientes a la par con las marcas exclusivamente virtuales. Hoy en día, estas salas ya no son una solución temporal, sino que se están convirtiendo en una opción a largo plazo en el mercado de la alimentación.
Rendimiento de costes y flexibilidad en el negocio
Los restaurantes tradicionales suelen tener problemas con los altos costes fijos, que incluyen alquiler, equipo y personal. Por otro lado, las salas de estar para gatos pueden funcionar fácilmente desde lugares más compactos y económicos dentro de instalaciones profesionales sin necesidad de grandes espacios. Esto reduce drásticamente el acceso de los aspirantes a restauradores y permite a las marcas existentes implementar múltiples sistemas digitales sin necesidad de abrir más locales físicos.
Sin las limitaciones de un comedor tradicional, las salas de estar para gatos pueden adaptar rápidamente las opciones a los gustos de los clientes y las tendencias del sector. Pueden analizar recetas recién preparadas, descartar productos de bajo rendimiento y responder a comentarios prácticamente en tiempo real. Esta agilidad permite a las marcas digitales anticiparse a las tendencias y seguir a la competencia en el cambiante mercado de los supermercados.
Satisfacer las demandas del consumidor digital
El auge de las aplicaciones de entrega de alimentos como Uber Takes, DoorDash y Grubhub permite a los clientes con mentalidad desorientada asumir que las comidas se entregan de forma rápida, eficaz y segura. Las marcas digitales están perfectamente posicionadas para satisfacer esta necesidad. Al operar específicamente con programas de envío y entrega, este tipo de salas pueden mejorar fácilmente las etiquetas, reducir el tiempo de preparación y centrarse únicamente en la calidad de los alimentos.
Además, las marcas digitales permiten a los restaurantes electrónicos comunicarse con su mercado de una manera que las empresas tradicionales no pueden. Las promociones en redes sociales, los anuncios personalizados y los planes de fidelización pueden impulsar las solicitudes sin que los clientes tengan que visitar un lugar físico.
Dificultades y aspectos a considerar
Independientemente de su crecimiento, las marcas digitales enfrentan desafíos específicos. La calidad y el tiempo de entrega suelen ser cruciales, ya que una actividad deficiente puede perjudicar rápidamente la reputación. A diferencia de los restaurantes tradicionales, las salas para gatos no dependen del ambiente ni de la atención presencial para crear una experiencia excepcional. En cambio, todo depende de la calidad de los alimentos, las etiquetas y la conexión digital con los consumidores.